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Ventajas Gas Ppal

¿Qué ventajas ofrecen las calderas de gas?

Las caldera de gas se utilizan en muchas casas para calentar el agua caliente sanitaria y para su uso en la calefacción. Una de las principales razones por las que se instalan este tipo de calderas es por su eficiencia energética. Sin embargo, para poder conocer todas las ventajas que presentan estos dispositivos es importante saber cómo funcionan.

Por eso a continuación vamos a explicar en qué consiste una caldera de gas, cómo funciona y los distintos tipos que hay en el mercado. Así, una vez entendido su funcionamiento y variaciones podremos valorar todas las ventajas que ofrecen. Especialmente comparándolos con otro tipo de calentadores de agua o sistemas de calefacción.

Qué es una caldera de gas

Una caldera de gas es un recipiente en el que se calienta el agua que se va a utilizar en el sistema de agua caliente sanitaria o bien en un circuito de radiadores. Este proceso se hace con el gas natural como combustible.

Hay distintos tipos de caldera en el mercado y pueden dividirse siguiendo distintos criterios. Por un lado podemos distinguir calderas mixtas, cuyo uso es para el ACS y la calefacción, o sólo para calentar el agua. Pero además se pueden separar por el lugar en el que se coloca la caldera o por el funcionamiento. Sin embargo, lo más relevante a la hora de elegir una caldera de gas es esta última división.

Cada modelo cuenta con una eficiencia y características distintas, que será conveniente conocer antes de decidirse por una. Para elegir un tipo de caldera u otro, así como para su colocación debes contactar con fontaneros especialistas en calderas. Así podrán ayudarte a instalar la caldera que más se adapte a tu situación.

Cómo funciona una caldera de gas

Cada caldera de gas cuenta con un quemador en el que se produce la combustión del gas. Sin embargo, funcionamiento es diferente en función del tipo de caldera. Como norma general podemos decir que mediante la combustión del gas natural se calienta el agua. Este calentamiento se produce bajo demanda, es decir en el momento en el que se abre un grifo de agua caliente. Ya que este tipo de calderas no disponen de depósito.

Por lo que estas calderas sólo están en funcionamiento y consumiendo gas natural cuando es necesario. Por este motivo suele ser más inteligente elegir este tipo de sistemas pensando en el consumo energético. Ya que un termo eléctrico, por ejemplo, consume electricidad no sólo cuando se demanda el agua. Aunque si bien es cierto que elegir entre termo y caldera es un poco más complejo que esto. Ya que se debe tener en cuenta el uso que se hará, así como si se quiere instalar una calefacción por conductos o no.

Siguiendo con el funcionamiento de las calderas, cuando el gas se calienta sube la temperatura del agua residual que se pueda encontrar en los conductos o depósitos de la caldera. Así, lo transforma en vapor de agua que en algunas calderas puede aprovecharse para el circuito de calefacción. Sean radiadores o suelo radiante. Por lo que el aprovechamiento energético y el rendimiento de este tipo de aparatos suele ser óptimo.

Calderas de gas estancas

Las calderas estancas son en realidad las únicas que se comercializan actualmente. Deben su nombre a que la combustión se hace en una cámara cerrada. De este modo son mucho más seguras que las calderas de gas que había anteriormente. Más conocidas como calderas atmosféricas. Ya que el gas no entra en ningún caso en contacto que el aire que respiramos.

Con las calderas antiguas era más habitual que se produjeran fugas de gas o intoxicaciones por gases. Por lo que desde 2015 entró en vigor una normativa que regula las características que debe tener una caldera de gas. Es por esto también, que otra de las ventajas destacables de las calderas de gas es su seguridad.

Sin embargo, aunque ahora mismo todas las calderas que se instalan sea estancas, no quiere decir que sean todas iguales. Dentro de las calderas estancas podemos encontrar actualmente dos en vigor. Las caldera de bajo NOx y las de condensación.

 

  • Calderas de gas de bajo NOx

Este tipo de calderas tienen una característica que las hace diferentes al resto y que constituye una gran ventaja. Aunque también muestran desventajas en otros aspectos. Las calderas de bajo NOx, es decir, calderas que tienen una emisiones de óxidos de nitrógeno mucho más bajas.

Pero, ¿de dónde sale ese óxido de nitrógeno? Todas las caldera de gas general este gas en el proceso de combustión. Habitualmente estos gases se emiten a la atmósfera por la salida de humos de la caldera. Sin embargo, en este caso estos dispositivos tienen la característica de producir una emisiones de este gas considerablemente inferiores. Y por tanto ser menos contaminantes y más eficientes.

  • Calderas de gas de condensación

Estas calderas cuentan con una ventaja sobre el resto. Y es que cuentan con un sistema de aprovechamiento del vapor de agua generado, reutilizando la energía una y otra vez. Por lo que pueden calentar el agua del depósito con el mismo vapor sin necesidad de un consumo de energía extra.

Está claro, que al hacer ese aprovechamiento de la energía el consumo es menor. Por lo que su uso es mucho más eficiente a nivel energético y hace que el consumo de combustible sea menor. Por otro lado, son calderas de gas bastante seguras que pueden ayudarnos a ahorrar considerablemente.

Las calderas de gas suponen un ahorro energético y económico

Aunque podemos encontrar calderas de gas que pueden llegar a los 1500€, es cierto que se puede contar con una caldera estanca a partir de los 400€. Si bien es cierto, que el precio dependerá mucho del modelo con el que se cuente hay otra cosas que se deben tener en cuenta.

A la hora de instalar una caldera de gas no hay que pensar solo en el coste inicial de instalación de la caldera, sino en el rendimiento económico que podemos hacer de ella. Es decir, se puede hacer una inversión elevada en una nueva caldera de gas de condensación que se verá compensado mes a mes en la factura energética. Por lo que hay que valorar los modelos con buen rendimiento aunque puedan tener un precio más elevado.

Además, en lugares de clima frío las calderas de gas son las que tienen un mejor rendimiento a la hora de calentar la casa. Especialmente si las comparamos con sistemas de calefacción eléctricos.

Las calderas de gas funcionan de manera rápida

El tiempo que necesita una caldera de gas para calentar el ACS o el sistema de calefacción es mínimo. Por lo que se puede disponer de agua caliente de manera casi inmediata y con una temperatura constante. Hablando de la calefacción, una vez se activa este tipo de calderas tardan bastante poco en caldear el ambiente.

Por otro lado, las calderas de gas actuales suelen llevar incorporado un termostato y un programador. Proporcionando la opción de programar la calefacción a nuestro gusto o requerimientos. De este modo también se puede conseguir un mayor ahorro energético. Haciendo uso de la caldera sólo en los momentos indicados.

Las calderas de gas son muy duraderas

Ya hemos comentado que instalar una caldera de gas puede suponer un coste inicial elevado que se irá compensando con el uso. Pero precisamente por eso, es importante señalar que la vida útil de una caldera es muy larga.

Es habitual encontrarnos con calderas de gas en domicilios con más de veinte años de actividad y que sigue rindiendo como el primer día. Por lo que no hay que pensar en renovar la caldera salvo que sufra una gran avería y se considere necesario.

Aunque sí hay que contar con un mantenimiento anual que prevenga posible accidentes. Estas revisiones deben hacerse por personal técnico cualificado especializado en la reparación de calderas. Ya que de encontrar alguna avería deberán solucionarla lo antes posible.

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